Trendsplant memories: Cuando vendíamos camisetas de Heidi

Comenzamos en Trendsplant una serie de entradas en nuestro magazine para contaros qué hemos sido, qué somos y qué seremos como marca. Muchos, sobre todo nuestros conocidos, nos habréis escuchado hablar alguna vez de estas cuestiones. Los que no, atentos, vais a ver una marca por dentro como pocas veces la habéis visto. Pero para ello hay que hacer un viaje al pasado, subirse en la máquina del tiempo y retroceder varios años atrás.

Trendsplant, como otras muchas ideas, surgió una noche entre amigos. Mike me enseñó unos diseños que había hecho y le propuse ser su comercial: había trabajado en la industrial textil en Estados Unidos y pensé que combinando el conocimiento de ambos podíamos hacer algo diferente. Los dos compartimos una gran amistad, sobre todo después de un intercambio en Estados Unidos cuando teníamos quince años. Además de esa gran amistad teníamos en común la pasión por el diseño, por los productos diferenciadores; nos gustaban marcas de skaters, influenciadas por el ambiente de California. En nuestras cabezas ya daba vueltas un concepto: traer a España lo que habíamos visto fuera y nos gustaba.

Pero volvamos a la proposición comercial. Pasados unos días hablamos de nuevo, Mike me preguntó si iba en serio: ¡Claro que iba en serio! Teníamos la oportunidad de hacer algo diferente, de hacer algo nuestro. Con un pequeño capital y muchas ganas lanzamos Trendsplant. Muchos no lo recordaréis, pero la base de Trendsplant fue, durante tiempo, la comunidad de diseñadores que se formó en torno a la marca. Esta idea la trajo Willy, uno de los socios que estuvo en los inicios de la marca, y que controlaba la parte técnica. Los diseñadores proponían ideas para nuestras camisetas y las más votadas se producían.

La base de Trendsplant fue, durante tiempo, la comunidad de diseñadores que se formó en torno a la marca

La verdad es que el arranque fue bastante bueno. Y la comunidad de diseñadores iba creciendo. Hasta aquí todo bien. La marca comenzaba a ser conocida y gracias a esa comunidad de diseñadores que vengo mencionando el posicionamiento cada vez era mejor. ¿Pero era esto lo que íbamos buscando? No. Las ideas de diseño que teníamos Mike y yo eran distintas, la comunidad viraba hacia algo comercial, muy mainstream. No era un mal modelo, la verdad: diseñadores llevando sus diseños a camisetas o sudaderas que mucha gente, previamente, las había votado como sus favoritas; gente que, en buena parte de los casos, las acababa comprando.

Vendíamos muy bien, pero no queríamos que nuestra camiseta más vendida fuera una con Heidi como fondo. Nuestra apuesta era por el diseño diferenciador, por la calidad. Esos eran los principales objetivos de Trendsplant y, la verdad, estaban aún lejos. Teníamos que tomar un camino distinto, si bien hay que decir que fue un buen aprendizaje. Esa comunidad, esos diseños que surgieron, la gente que colaboró con nosotros, todos ellos contribuyeron a un aprendizaje impagable: durante esa etapa pudimos experimentar con calidades de los tejidos, precios envíos, posicionamiento de la marca, producción, y un largo etcétera de variables y factores.

Imagen promocional de uno de los concursos de Trendsplant

Imagen promocional con uno de los diseños elegidos por la comunidad Trendsplant.

Punto sin retorno
Como veis, había que tomar una decisión. Seguir por el camino comercial o ir por la vía que nosotros queríamos, la de hacer las cosas a nuestra forma, ir por el camino de la ilusión. A ello hay unir que Trendsplant requería cada vez de más tiempo por parte de Mike, Willy y mía, y que cada uno teníamos un trabajo aparte.

Todo eran dudas, había que tomar decisiones. La primera decisión fue la de Willy planteándonos su salida. El tiempo es un factor muy importante, es lo que más vale. Y a él Trendsplant le estaba quitando demasiado, además en aquel momento fue padre por segunda vez. Aquí tenemos el primer punto de inflexión de Trendsplant. La marcha de Willy suponía también el final de la comunidad de diseñadores de Trendsplant y, también, muy importante, iniciar el camino hacia lo que queríamos hacer: diseño propio, con las influencias que nos gustaban, dando una calidad excelente al tejido.

Muchas veces comentamos que no solo es la ropa, sino que teníamos la intención de tener una marca, y sobre todo una empresa, que cambiara la manera de hacer las cosas, demostrar que no solo de marcas gigantes vive la industria y que podemos hacernos un hueco en este mundo tan competitivo, para que la gente cambie su manera de comprar y de ver las empresas. Decidimos hacer ropa pero podría haber sido cualquier otra cosa; queríamos hacer algo diferente, rompedor; queríamos demostrar que no solo las grandes marcas llevan la voz cantante, que las pequeñas también podemos marcar el camino, bien en el mundo de la moda, bien en otros sectores. Pensamos que el mejor camino a seguir era el que habíamos iniciado, y que las mejores guías eran la calidad, la durabilidad, la comodidad y la responsabilidad.  

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