On Screen | María y yo

“María y yo”, es uno de esos títulos que parece que van a pasar desapercibidos entre tanta mandanga veraniega, pero no ha sido así.

La cosa cambia cuando comprobamos que esta historia sencilla, breve y directa entre un padre y su hija, conecta con el público y logra hacerse un hueco más que respetable en la cartelera, codeándose con producciones de cientos de millones de dólares.

Un documental con mucho sentido del humor

Lo que más me gusta de este documental es que huye de sentimentalismos baratos que tanto suelen gustar al respetable y tantos sarpullidos despiertan en mi ser.

La historia coge el toro por los cuernos y nombra cada cosa por su nombre, sin tapujos, mostrando tal cual es el día a día de una niña autista de catorce años, su relación con sus padres y con el mundo.

Te atrapa desde el segundo uno por la simpatía y normalidad que despiertan todos los protagonistas, por el tono ligero que lleva a la historia en volandas, como si a pesar de las dificultades,  la vida fuera realmente fácil e incluso divertida.

Cartel del documental

Vital hasta decir basta, “María y yo” debería ser proyectada de manera obligatoria y bajo multa millonaria para el que no la vea, a todos los cenutrios y cenutrias, cortos de vista, que miran al que es diferente con los ojos del miedo y del desconocimiento.

Se que  “María y yo” seguirá cosechando premios a toneladas y probablemente sea el documental ganador para los próximos premios Goya de la Academia.

El cómic está presente en esta historia

Hasta entonces, intentar buscar en la cartelera este título dirigido por Félix Fernández de Castro y disfrutar de una lección que debería ser el abc de todo bicho viviente que se las de de abierto, solidario y moderno.

¡Arriba el documental!

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