Luis Angel Perez Lopez 9:00 el 22 julio 2010 | Sin comentarios

“The Cove” ganó el oscar  al mejor documental en la pasada edición y lo entiendo.

Lo entiendo porque reúne todos los ingredientes necesarios para hacerse ver, hacerse notar e incluso dar la nota.

La película, dirigida por Louie Psihoyos, tiene ese estilo tan sensacionalista que tanto gusta al gran público y a algunos académicos de Hollywood. Ese estilo del que tanto hace gala el pesado de Michael Moore.

"The Cove" película polémica que ganó el oscar al mejor documental en 2010

También tiene un gran sentido del espectáculo, nada criticable, del que deberíamos aprender de vez en cuando.

Si a todo esto, la historia está capitaneada por el entrenador del famoso delfín de la serie “Flipper” Richard O’Barry, y tenemos en cuenta que el planeta está, en teoría, muy sensibilizado con todo lo que tenga que ver con la ecología y la defensa de los animales, ese oscar estaba más que cantado.

Flipper, el famoso delfín, acabó sus días de manera trágica

Me alegro por el exitazo cosechado y porque han conseguido hacer funcionar una formula poco arriesgada, cuya baza principal es sacar de donde no hay, es decir basar el documental en el cómo se hizo el propio documental.

Como un gran making off, “The Cove” hará las delicias de los ecologistas, de las personas con una sensibilidad especial hacia estos temas y de los defensores de todas las causas perdidas.

Como documental no me ha parecido tan interesante como se ha venido vendiendo, sobre todo después del triunfo del oscar. Me parece algo largo e incluso aburrido y muy alejado de lo que yo entiendo por género documental.

El entrenador de Flipper y alma de este documental Richard O'Barry

En el trailer ya se intuía que detrás de ese ritmo vertiginoso a modo de película de acción e intriga, nada nuevo había bajo el sol.

Polémico para muchos, coñazo para otros, “The Cove” cumple su función creando adeptos y detractores allá por donde pisa.

No termino de entender muy bien la que se ha montado con este tema, sacando a la luz algo que ya se sabía, y me produce cierta alergia algo que huele más a mercachifles y demagogos más papistas que el papa, que a defensores reales de los amados cetáceos.

No estoy a favor de la matanza indiscriminada de delfines, ni de ningún otro tipo de matanza, pero por la misma regla de tres, también deberían rasgarse las vestiduras ante la matanza de cerdos, gallinas, pollos, vacas, conejos, caballos, ciervos, canguros y avestruces, sin olvidar tampoco la famosa almadraba del atún, la moda de las piscifactorías o los cotos de caza.

El director de "The Cove" Louie Psihoyos

Plato de buen o mal gusto, desde que el hombre es hombre, siempre se ha matado para comer y sobrevivir, y si detrás hay un suculento negocio de intereses creados y pingües beneficios, apaga y vámonos.

Polémicas y enarboladas banderas a parte, después de todo y a pesar de todo, lo bueno de este documental, de su éxito y su repercusión mediática, es que ha puesto en boca de muchos la palabra documental y esa publicidad siempre será bienvenida.

Que me perdonen, si quieren, los que se hayan llevado las manos a la cabeza en pleno siglo XXI, al descubrir que al delfín también se le mata para comer y hacer dinero.

Que tire la primera piedra quien no esté encantado ante un buen atún a la plancha o en escabeche, un bistec de ternera, unas sardinitas asadas, un estofado de corzo o jabalí, una paella de marisco, un bocata de jamón serrano o fuet, un corderito lechal, una hamburguesa con queso, un cochinillo asado, un pollo al ajillo, un caldito de gallina o un delicioso sushi.

La vida es hermosa sí, pero también muy cruel.

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