Luis Angel Perez Lopez 9:03 el 10 Octubre 2009 | 4 comentarios

Quentin Tarantino ya no es la joven promesa que despuntaba en los noventa, y ni falta que le hace.

Tampoco es el que algunos nos quieren vender ahora diciendo que se encuentra renovado y resurgiendo de sus cenizas después del supuesto batacazo con “Death Proof.” y bla, bla, bla.

Tarantino piensa que te piensa

Tarantino es, para lo bueno y para lo malo, un guionista y director de cine nacido en Tennessee hace ya 46 años.  Un freaky que vive por y para el cine, y lo demuestra disparando, de manera compulsiva, mil palabras por segundo cada vez que habla de cine. Citando nombres, fechas, anécdotas y sobre todo títulos de películas, porque lo que no se le puede discutir a este señor (casi cincuentón) es que lleva más películas vistas a sus espaldas que el mismísimo Bogdanovich y Garci juntos de visita en casa de David Mamet.

Al lío, es posible que “Inglourious Basterds” no te deje el sabor de boca que deja una obra redonda, como el engranaje perfecto que destilaba el excelente guión de “Pulp Fiction”, pero la sensación que te llevas a casa de haber visto una gran película no te la quita nadie. Y eso ni el anuncio de mastercard lo puede pagar.

No hay que tomarse en serio el guión que Tarantino firma en esta divertida bizarrada-bélico-cinéfila. Tampoco hay que ceñirse al corsé de lo verídicamente histórico o  lo políticamente correcto, solo hay que disfrutar como el propio Tarantino disfruta escribiendo y dirigiendo a estos gloriosos bastardos.

Waltz y su gran pipa Teutona

Que los personajes rozan lo histriónico o la caricatura (Brad Pitt) perfecto, que el espíritu de Sergio Leone pulula todo el rato, también perfecto, que con la música hace y deshace, pluscuamperfecto querido Quentin.
“Inglourious  Basterds” es una delicia de guión (no redondo) construido con unos diálogos delirantes e inteligentes y una puesta en escena que , evidentes homenajes a parte a “The guns of Navarone” J. Lee Thomson 1961 y “The dirty dozen” Robert Aldrich 1967, está llevada con pulso firme a su terreno, un terreno que conoce tan bien como su oficio.

Por último, confieso que uno de los mejores hallazgos de la película ha sido el descubrir a dos grandes actores, el inmenso Christoph Waltz (no perdáis detalle de cómo fuma en pipa, bebe leche o come un strudel sin perder la sonrisa) y la actriz francesa Mélanie Laurent que inunda la pantalla con un talento y belleza extraordinario y misterioso por igual. Propios de un cine lejano que ya no existe y al que Tarantino rinde pleitesía y devoción como quien va a Lourdes peregrinando, de rodillas, con una fe ciega. Fe por el cine. Una vez más ¡BRAVO SAN QUENTIN TARANTINO!

Comparte esta entrada...
  • Wikio
  • Meneame
  • Bitacoras.com
  • Facebook
  • Twitter
  • Tumblr

Brais Celme   10/10/2009 11:41
Me alegro de que Tarantino se haya dedicado al cine porque, como él mismo ha dicho, así hay un delincuente menos en la calle.
Verónica   10/10/2009 13:56
Fantástico.
Alf   16/10/2009 23:29
Sólo he tratado de buscar la frase de Tarantino en boca de Brad Pitt para cerrar este capítulo: You know somethin’, Utivich? I think this might just be my masterpiece.
mike   05/11/2009 02:03
Por fin he logrado verla! Y me ha encantado!! Sobre todo el Cristoph Waltz, y eso que la he visto en español…estoy deseando ver la original!!
Para poder comentar esta entrada tienes que estar registrado e identificado. Te puedes identificar en la pestaña de la derecha.