Luis Angel Perez Lopez 10:01 el 4 febrero 2010 | 1 comentario

Los hermanos Joel y Ethan Coen, han vuelto a contar, en su última película, lo que les ha dado la gana y como les ha dado la gana. Olé ahí sus bemoles.

Con cara de sota, los hermanos Coen

Con cara de sota, los hermanos Coen

“A serious man” es el título con el que estos dos niños grandes de Minneapolis, muestran de nuevo, su original universo poblado de personajes con los que se podría escribir una tesis con más páginas que el mismísimo estatut de Cataluña.

“A serious man” no es una obra maestra. Tampoco es perfecta y ni falta que le hace.

Mr Gopnik, oteando desde lo alto de su tejado

Mr Gopnik, oteando desde lo alto de su tejado

No tiene ese ingrediente secreto que la convierte en una película clásica, cosa que sí ocurrió, en el momento de su estreno, con algunas de sus hermanas mayores como “Miller’s crossing” (Muerte entre las flores), “Fargo” o “Barton Fink” por citar tres obras maestras.

Puede incluso que parezca una película sosa. Es posible, pero yo diría que más que sosa es rara. Rara con todas sus letras.

Rara, queriendo y sabiendo muy bien lo que llevan, entre manos, estos dos genios con cara de sota y talento desmedido.

Vale, no tiene el ingrediente secreto, pero sí tiene ese otro ingrediente que la hace singular y única.

Los Coen, ponen esta vez en el punto de mira a un tal Larry Gopnik (interpretado magníficamente por Michael Stuhlbarg).

Un descubrimiento Michael Stuhlbarg

Un descubrimiento Michael Stuhlbarg

Gopnik es, como les gusta decir a los yankys, un respetable miembro de su comunidad.

Profesor de matemáticas en un instituto, este judío norteamericano de clase media, parece tener todo lo que “supuestamente” se debe tener: una familia, un trabajo, una casa con jardín, un coche, dos vecinos nazis, un cuñado freaky, y un buen puñado de problemas que flotan, como fantasmas, alrededor de su intachable moral.

Roger Deakins, maestro de la fotografía y responsable del look Coen.

Roger Deakins, maestro de la fotografía y responsable del "look Coen".

La mirada cínica e inteligente de los citados Coen, despliega su artillería para desmontar  con un golpe certero, las bondades de una sociedad idílica y perfecta, en un país (corre el año 1967) agitado por nuevos aires de cambio.

Como ya nos tienen acostumbrados, el guión reparte drama y comedia a mansalva.

Con elegancia y buen hacer, llevan al límite situaciones delirantes que definen y perfilan la finísima línea en la que habitan estos personajes más propios de una fábula (magistral la historia del prólogo), que de una historia, al uso, que de convencional no tiene ni las pestañas.


En el planteamiento de la historia, presenciamos el nacimiento de un desconocido sentimiento de culpa por parte del protagonista. Un sencillo y buen hombre.

A serious man no es tan perfecta como Fargo

"A serious man" no es tan perfecta como "Fargo"

Un hombre normal y corriente que sólo persigue ser un hombre serio con férreas creencias religiosas afianzadas en una inamovible fe ciega en el judaísmo.

Un hombre que sigue firme una línea recta marcada por él mismo y sus circunstancias.

Una vida perfecta

Una vida "perfecta"

Pero parece olvidar que el ser humano es vulnerable y frágil, y las tentaciones y los cambios inesperados de rumbo llegan siempre sin avisar, poniendo a prueba al más tonto y al más listo.

Hasta la exactitud de las matemáticas es relativa y cuestionada, y el libre albedrío amenaza y convive en cada plano del film (no desvelo el plano final, pero ahí está el resumen de todas las preguntas sin respuestas planteadas en el film).

Por otro lado, gran secuencia la de un agobiado Mr Gopnik, encaramado en su tejado mientras intenta sintonizar en vano, las frecuencias de los canales de televisión que no terminan de verse del todo bien.

Ethan dirigiendo a Aaron Wolff (el hijo del prota)

Ethan dirigiendo a Aaron Wolff (el hijo del prota)

Como quien intenta sintonizar el rumbo o el norte de un viaje tortuoso.

Todo lo que sus ojos alcanzan a ver desde su tejado, dibujan el horizonte y el perímetro de una vida que no era ni tan mala ni tan perfecta como él había imaginado.

Al fin y al cabo no sabemos nada.

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Juan   06/02/2010 16:04
A mi me ha parecido una película deliciosa
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