Ver una película de Meryl Streep siempre es una fiesta. Un placer para los ojos de todos los que amamos el cine o esa maravillosa y adictiva “mentira a 24 fotogramas por segundo” que decía Godard.

Mi adorada Meryl Streep
Esta inmensa actriz, nacida hace 60 años en New Jersey y con 62 películas a sus espaldas, es todo un fenómeno de la naturaleza. Una rara avis en el mundo de la interpretación, que ya forma parte, por méritos propios más que demostrados, no solo de la historia cinematográfica más reciente, sino también del selecto olimpo de las grandes leyendas de la interpretación de todos los tiempos. Ahí es nada.
Para mi esta mujer siempre ha sido una excepción. Un monstruo que devora cada centímetro de celuloide emocionando y asombrando al patio de butacas en todo aquello que hace.
Streep, siempre mostrándose ante la cámara precisa, transparente y verdadera. Arriesgando, como solo hacen los grandes, con un pie en el terreno de lo creíble y otro en el marco de la compleja sencillez, en definitiva es eso que algunos llaman: un genio.
Acudí a ver “Julie & Julia”, la última película de la directora y mil cosas más Nora Ephron, sólo, lo confieso, por ver a Meryl una vez más y no por un guión que me seducía más bien poco y un trailer horroroso que ofrecía un falso reflejo que lo que en realidad es esta pequeña joya.
“Julie & Julia”, octavo largometraje de Ephron, es un film que no te cambiará la vida, ni sumarás a tu lista de pelis favoritas, ni estarás toda la semana pensando en ella, pero a su favor diré que es una historia bien escrita, bien rodada, bien contada, bien interpretada que entretiene y divierte y te hace salir de la sala con una sonrisa en los labios, y eso, con la que está cayendo, es de agradecer.

Streep, sartén en mano, en una escena de la película
Hay que ser justo y no sólo ensalzar a los intocables directores de culto y a sus míticas filmografías, ya que a pesar de no estar ante una obra maestra y ni falta que le hace, Nora Ephron, sin ser Billy Wilder ni Blake Edwards, ha hecho una buena película. Una buena Feelgood Movie. Término por cierto que he conocido gracias a mi amigo Adrián Ramos.
No es tan fácil como parece entretener, divertir y en definitiva no aburrir al respetable ofreciendo una historia más que digna, sin caer en un bodrio infumable o en una oda a la edulcorada y simplista historia mil veces vista.

Nora Ephron, de pie, repasando el texto con Meryl en un momento del rodaje
Por todo esto y por mi adorada Meryl Streep le doy las gracias a su directora.
Una realizadora, guionista, productora, escritora y periodista que ya demostró su valía con creces con su exitoso remake “Sleepless in Seattle” (Algo para recordar) 1993 basado en “An Affair to Rememeber” (Tú y yo) 1957 Leo McCarey, y en “Yo’ve Got Mail” (Tienes un email) 1998, basado en “The Shop aroud the corner” (El bazar de las sorpresas ) 1940 Ernst Lubitsch.
Ya dice mucho a su favor tener la valentía de meterle mano a estos dos clásicos, firmando dos remakes de McCarey y Lubitsch. Casi nada.
Sólo me queda deciros que os animéis a ver esta historia. Una pequeña joya sin pretensiones por ganar la palma de oro que no cambiará vuestras vidas, pero sí vuestra percepción de lo grandes e importantes que son las pequeñas historias.

Streep y Tucci brindan felices y comen perdices










Un Abrazo