
David pensando en prepararse otro café
David Lynch es ese tipo raro que lleva más 30 años sin peinarse. Ese tipo que habla sin mover un sólo músculo de la cara mientras fuma y bebe café con la misma pasión con la que aborda cada proyecto.
El bueno de David dirigió en 1999 “The Straight Story” (Una historia verdadera), para mi, la película menos extraña de todas las que completan su excelente filmografía.
Menos extraña, pero no por ello exenta de la singular mirada de este creador, amo y señor de uno de los universos cinematográficos más atractivos e inquietantes.
Cuando se estrenó “The Straight Story”, su director nos tenía acostumbrados a una impagable fauna de personajes únicos, habitantes de un mundo que existe sólo en su imaginación y del que siempre te hace partícipe.
Un mundo complejo, tortuoso y terrorífico, en el que, película tras película, somos invitados a entrar en él de la mano de este señor natural de Missoula (Montana).

Richard Farnsworth , se suicidó al finalizar el rodaje de "The Straight Story"
El cine de David Lynch es por sí sólo una aventura irrepetible. Una experiencia intensa el poder disfrutar con cada una de sus historias, y una auténtica fiesta para todos los amantes del cine menos convencional y arriesgado.
Un cine diferente que lleva como abanderado el uso de la provocación y la transgresión, haciendo añicos las reglas y normas básicas de lo políticamente correcto, de toda coherencia u orden establecido.
Lynch, entre café y cigarrillo, descoloca y pone patas arriba todo lo que toca, siendo siempre fiel a su visión distorsionada de la realidad y enfrentándose sin miedo a defenderte lo indefendible cueste lo que cueste.
Desde sus primeros cortometrajes más experimentales, hasta su mega éxito televisivo “Twin Peaks” 1990-91, Lynch ha ido puliendo su sello. Un sello reconocible y mil veces copiado, y con el que ha conseguido ese prestigioso título que ostenta en Europa como venerado director de cine maldito.
Un estilo único que cobra sentido si sabemos mirar desde un prisma cercano al suyo, dejándonos engatusar con cada propuesta, con cada giro de guión o con cada coreografía surrealista sin alarmarnos ni rasgarnos las vestiduras.
Su gran éxito televisivo

¿Me compro un peine?
Un estilo que habita entre la vigilia y el sueño, entre la realidad y la ficción, entre el terror que se oculta detrás de cada rincón de lo cercano, lo reconocible y lo cotidiano. El terror verdadero.
“The Straight Story” cuenta, en apariencia, una historia de las que catalogaríamos como “normales”, pero como comentaba antes, Lynch no hace otra cosa que llevarnos de la mano, una vez más, por un viaje donde la contemplación de las pequeñas cosas y el paso del tiempo cobran protagonismo, elevando lo invisible hasta una historia universal que nos habla de la vejez, la soledad y del inexorable paso del tiempo.

Sissy Spacek, impresionante como siempre
Protagonizada por Richard Farnsworth, Sissy Spacek y Harry Dean Stanton, entre otros, esta película despertó la curiosidad de los que antes no habían sentido el más mínimo interés por el universo de este creador, y dejó de interesar a aquellos que lo consideraron como un director que se había “vendido” con una historia más convencional, dejando de lado las historias más freakis y raritas.

El vetenaro actor Harry Dean Stanton
“The Straight Story” es una obra perfecta en la que el trabajo de su habitual compositor Angelo Badalamenti, junto con el del director de fotografía Freddie Francis (fue su última película), y el de Jack Fisk (director artístico y marido de Spacek), terminaron de rematar las costuras a esta pieza de alta confección, hasta convertirlo en una obra maestra del cine más reciente.
Sí, es cierto, son muchos los que dicen que es una historia aburrida y lenta, donde un viejo conduce un cortacésped en busca de su también anciano hermano, pero sólo tenéis que verla para comprobar que detrás de cada fotograma se oculta el misterio y la belleza de un gran western crepuscular.
Un western donde un jinete solitario se enfrenta con valor a la más grande de sus aventuras.
La aventura de su último viaje.










Ciertamente, el año 1999-2000 fue un año lleno de peliculones, como p.ej. Magnolia…
Gran apunte de Badalamenti, sin él Lynch es un poco más cojo…