“Glory to the Filmaker!” es el título de la última película (estrenada en España) del irreverente Takeshi Kitano.

Aquel tipo que hace ya más de una década nos dejara el, para algunos maravilloso, legado televisivo “Takeshi’s Castle”, más conocido por todos como “Humor Amarillo”.

Takeshi Kitano, un tipo sin complejos

Titular tu película “Gloty to the Filmaker!” es toda una declaración de intenciones que va más allá de un aparente chiste o grito de guerra. Y comenzar tu película con una secuencia donde el propio director, acompañado de una replica suya en corcho, se interpreta a si mismo y se somete a un examen médico con scarner cerebral incluido, dice mucho de lo que a continuación vamos a ver.

Kitano y su otro yo

Con este título Kitano se mira al espejo y al ombligo reinventándose y enfrentándose a sí mismo, haciendo un saludable tour de force entre el voy a mirar atrás y ver que he hecho,  y el voy a hacer solo lo que me apetezca sin rendir cuentas a nadie salvo a mi mismo (que no es poco).

Despojado de cualquier prejuicio y dando paso a un ejercicio “nudista” de autocrítica desvergonzada y rebosante sentido del humor, es decir rebosante de inteligencia, el director ofrece una disparatada visión de la grandeza y miseria del universo que ha ido creando durante su dilatada carrera profesional.

Este título no es la primera de sus obras más arriesgadas. Ya en 1999 nos sorprendía con una auténtica joya llamada “Kikujiro no natsu” (El verano de Kikujiro), una de las obras más redondas (y de mis favoritas) de toda su filmografía marcando un antes y un después debido, según el propio Kitano, a un gravísimo accidente en el que estuvo a punto de perder la vida. Y con  ”Zatoichi” 2003 se atrevió a mezclar la tradición samurai con números musicales más propios de Broadway.

Hay que recordar que Takeshi Kitano pasó de ser una mega estrella televisiva apodada Beat Takeshi, a ser una celebrity de los tabloides nipones más conocido por sus famosas infidelidades que por sus valías artísticas, hasta convertirse hoy día en un respetado director de cine que se ríe de si mismo como cineasta de culto, como personaje público y por supuesto de su propia filmografía e imagen de tipo duro.

Takeshi, la alegría de la huerta, con elegante traje gris

Takeshi, hombre de rictus marmóreo que adorna con un tic nervioso en una de sus mejillas debido al citado accidente de moto, muestra en esta historia sus éxitos y fracasos. Sacando pecho y subrayándolos con pedorretas, bizarrismo a go go, estética kitch y humor escatológico a los cuatro vientos. Y todo esto sin importarle si lo que hace será analizado por sesudos críticos, detestado por mentecatos crónicos o venerado por incondicionales kamikazes.

Escuchemos el grito de auxilio o de guerra que este creador lanza desde su película, tiñendo de inteligencia su visión del  cine y de la vida. Aportando una mirada propia y reconocible en todo lo que filma, porque allí donde pone el ojo pone la cámara.

Así que pongamos un poco de humor en aquello que hacemos perdiendo el miedo de hacer el ridículo ante los ojos del que juzga sabiéndose perfecto desde el parapeto de la ignorancia,  ya que este tipo por reírse se ríe hasta de las tradiciones más intocables de un país (Japón) tan ecléctico y misterioso como el mismo.

Señoras y señores con todos ustedes Takeshi Kitano. Sabio humor amarillo.

Imagen de portada gracias a flickr Motocchio.

Comparte esta entrada...
  • Wikio
  • Meneame
  • Bitacoras.com
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us