Antes de nada, no recomiendo esta película a: fervientes creyentes de los telediarios, optimistas que creen en el poder y buen hacer de los políticos, defensores de los ejércitos y espectadores con una sensibilidad especial al lenguaje soez.
Por otro lado, tampoco veo clara las comparaciones que muchos han hecho de “In the Loop” con “Dr. Strangelove; or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb” Stanley Kubrick 1964, conocida aquí como “¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú”.

El genial Peter Sellers (derecha) en la mítica película de Kubrick
“In the Loop” no es una obra maestra, aunque reconozco que ha sido una grata sorpresa descubrirla, y más si cabe, descubrirla en unas fechas (las navideñas) en las que las pantallas no brillan ni por su originalidad ni por su variedad.

"In the Loop" no deja títere con cabeza
El responsable de esta joya de cine de mala leche y dedito en la yaga es, el desconocido para mi, Armando Iannucci, curtido realizador y guionista de televisión.
Iannucci ha escrito y dirigido esta visión critica y ácida sobre lo ineptos que pueden llegar a ser las personas que lideran y llevan el timón de nuestra sociedad, y sobre la tormenta que, por esas ineptitudes, se cierne sobre nuestras cabecitas.
Retratando un mosaico de auténtica vergüenza ajena que, imagino no distará demasiado de lo que se cuece en la cocina de palacio (léase congreso, senado, ayuntamientos varios, concejales trincadotes, alcaldes proscritos, ministros de pega y chusma de medio pelo)
En la trama del film, unas desafortunadas declaraciones que un ministro idiota hace sobre la guerra, desencadenan un torrente de infortunios que ponen al descubierto las miserias y debilidades de quienes tienen acceso a las altas cotas de poder, o para entendernos mejor, de los que manejan el cotarro.
Tengo la sensación de que su director ha tenido bastante libertad a la hora de abordar este proyecto, y se respira ese deje de soltura y buen hacer en cada secuencia. Así que, espero que le vuelvan a brindar, los productores, una nueva oportunidad para rodar su segunda película. Hay esperanzas puestas en Iannucci.

El responsable Armando Iannucci
La puesta en escena de “In the Loop”es ágil, rítmica, veloz e inteligente.
Con una cámara que se mueve, lo necesario, en busca de las acciones de sus actores, Iannucci crea al espectador, la sensación de estar asistiendo a un falso documental, donde auténticos coroneles, secretarios de estado y ministros británicos nos permiten entrar en la vorágine de su día a día.

Iannucci, Gandolfini y Mimi Kennedy

La joven Chlumsky antes y después de alimentarse con buenos yogures
Por otro lado, no temáis asistir a una aburrida y pesada película sobre política con sesudas frases que nadie entiende. No, al contrario, comprobaréis que “In the Loop” contiene más humor y cinismo que seriedad y deje intelectualoide.
Su director no pretende ilustrar, sólo entretener poniendo al descubierto cosas que uno ya imagina, pero intenta no creer.
Una curiosidad: en el reparto, entre veteranos como James Gandolfini, una crecidita Anna Chlumsky (“My Girl” y “My Girl 2″ Howard Zieff 1991 y 1994).
Una secuencia (que no tiene precio): Gandolfini, calculadora de juguete en mano, junto a Mimi Kennedy calculando cuantos soldados hay que enviar al próximo conflicto bélico.
Una recomendación: Ir a verla antes de que desaparezca de la cartelera. Quizá, cuando leáis esto, ya se haya esfumado.

Impagable Mr Gandolfini




















