“Antichrist” y “Das weisse Band – Eine deutsche Kindergeschichte”, son, sin dudar ni despeinarme, las dos mejores películas del 2009 y 2010 respectivamente.

Lars von Trier con capucha
Lars Von Trier y Michael Haneke, son la gran esperanza del cine. Los dos maestros que demuestran, película tras película, que el cine aun está vivo. Reinventándose una y otra vez. Sorprendiendo.
Casi todo o todo está contado, pero el secreto es encontrar el cómo lo cuentas, sólo así una historia brillará con luz propia o será una historia de tantas.
“Das weisse Band – Eine deutsche Kindergeschichte” (La cinta blanca. Un cuento infantil alemán) Michael Haneke 2009, es mucho más que una película, mucho más que una buena película. Es una obra maestra. Es ARTE.
Una obra magna, e incluso una obra de arte hecha por un marciano llamado Michael Haneke.
Uno sale del cine abrumado. Desmontado y pensando en la increíble y poderosa capacidad creativa que alberga el hipotálamo de este guionista y director germano austriaco.

Michael Haneke, hombre de poblada barba y enjuto rostro teutón
Siempre inquietante y transparente, el cine de Haneke no admite dudas. Está ahí, a un paso entre tus ojos y la pantalla. Escupiendo a bocajarro lo bueno y lo malo del ser humano, sin treguas ni concesiones. Sin darte tiempo para tomar aliento, e intentando asimilar cada golpe certero. Sólo queda tirar la toalla y morder el polvo. Haneke gana el asalto una vez más.
Analítico, incisivo, crítico, pero también puramente descriptivo. Haneke ha ido labrando una filmografía tan espectacular que es ya la envidia de muchos.
Puede que su cine sea frío. Su mirada también es fría, distante y a veces demasiado aséptica, pero eso para mi no es más que un valor añadido a una forma y manera de entender este arte de la imagen y el movimiento. Su estilo es único.

Haneke, en Cannes, con sus locos bajitos
Su distanciamiento (sólo aparente) camina de la mano con una puesta en escena milimétricamente calculada. Perfecta.
Una puesta en escena, que contiene y sugiere en un solo espacio el misterio y el terror que habita en lo que no vemos, o en lo que creemos ver.
Haneke logra cotas sublimes haciendo de lo invisible lo visible y al contrario. Haciendo y deshaciendo a su antojo.
Al antojo, ordeno y mando de un prestidigitador que conoce bien su oficio y sus trucos, siendo muy consciente del “espectáculo” que eso genera.

Tela marinera la que tiene el zagal encima
Con él, el espacio en off existe. Habita en cada plano. Siempre acechando y presionando desde el silencio, con sutileza y elegancia.
Siempre agazapado, esperando en la sombra para atacarte a la vuelta de la esquina como un loco sediento de venganza.

Muchachas de poca fe
El espacio en off existe, marcando, impúdico, su aliento en la nuca del espectador más o menos sensible. Esperando desvelar, y sin avisar, secretos, tormentas, culpas, anhelos, miedos, odios. Abriendo la caja de Pandora, mostrando sus dos caras.
Todo esto, para mi, lo convierten en uno de los directores más coherentes y fieles así mismo de los que conozco y soy capaz de recordar.
Visualmente impecable, “La cinta blanca” tiene una de las mejores fotografías en blano y negro de la historia del cine, y aquí sí se perfectamente de lo que estoy hablando.

Christian Berger
El culpable es el alemán Christian Berger, colaborador de muchas de las películas del sabio Haneke, pero esto merece un capítulo aparte.
Y no sólo de la fotografía vive el hombre, porque esta historia tiene a uno de los mejores repartos artísticos que se pueda conseguir.
Todos los actores están perfectos. Son actores que no parecen actores, y viven en una película que no parece una película, y esa compleja sencillez es propia sólo de un genio.
Haneke ha rizado el rizo y ha conseguido algo tan difícil como contar de manera sencilla, el nacimiento del mal en una sociedad aparentemente feliz.
La Alemania representada en el film, es la Alemania de principios de siglo XX, donde se respira una falsa inocencia en el ambiente, mientras una carga pesada flota en el aire. Asistiendo, como testigos mudos, a la calma que precede a la tormenta.
Se presiente el drama a cada segundo, teniendo la sensación de estar sentado sobre una bomba a punto de estallar.

Haneke recogiendo en Cannes La Palma de Oro. El señor de la izquierda no es "La niña de la Puebla", es Alain Resnais
Un país situado en la antesala de una incipiente primera guerra mundial. Un país y una población que no están preparados para encajar los devastadores golpes de una terrible violencia que se cierne sobre las cabezas de todos.
La violencia oculta e inoculada, de manera inconsciente, en pequeñas dosis de autoritarismo patriarcal, hará el resto. Convirtiendo en monstruos a aquellos a los que se les exige una inocencia inmaculada, pura y aria como expiación del pecado de la carne.
Algo más propio de ángeles y santos, que de niños de carne y hueso que juegan a ser mayores.

Haneke rodeado por los actores del film
Culpables o no culpables (no quiero desvelar nada), estos locos bajitos que muestra Haneke, pueden hacer tambalear a una sala repleta hasta la bandera de espectadores ojipláticos (siempre he querido usar esta palabra).
La estructura del film está planteada con situaciones aparentemente aisladas. Planteamientos que hilvana a golpe de montaje. Mostrando el día a día narrado por uno de los protagonistas. Un profesor que intenta aportar una mirada racional y sensata en una situación tan extraña, que parece que todo sea invisible y se diluya entre la belleza de una hipnótica naturaleza que lo envuelve todo.

Isabelle Huppert, aunque ausente en el film,es la musa de Haneke
Haneke siempre plantea situaciones, pero sobre todo plantea preguntas. Sus finales abiertos crean polémica y debate, pero nunca el olvido, y quizá ahí se encuentren algunas de las respuestas más obvias que plantea “La cinta blanca”.
El germen del mal (o del bien) está servido. Ahora sólo hay que ir al cine y disfrutar de este “cuento infantil” donde nada es lo que parece y la inocencia y la maldad son fieles compañeras de juegos.
Hace pocos días, esta soberbia historia, recibía el Globo de Oro a la mejor película extranjera, y también en la pasada edición del Festival de cine de Cannes, se hacía con la preciada Palma de Oro como mejor película. Inmejorable señor Haneke.
Espero que su rumbo no se tuerza y gane también el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Se lo merece.
Así las copias se multiplicarán y todo el mundo tendrá la oportunidad de poder disfrutar de la película del año, llegando también al desolado mundo de las salas de provincia.
Ya sólo queda aplaudir y agradecerle a este señor que haya podido contar lo que ha contado.










Películas como: Anticristo, Eyes wide Shut, Funny Games, La pasión de Cristo, In to the wild, La última tentación de Cristo, El pianista…crean siempre polémica, y son amadas y odiadas por igual.
Eso es lo bueno del cine. Sobrevalorada o no, seguro que no te ha dejado indiferente.
ya hablaremos cuando nos veamos , y nos pondremos los guantes de boxeo.