“What just happened?” es la última película del veterano director Barry Levinson.
Traducida aquí como “Algo pasa en Hollywood”, está protagonizada por un completísimo elenco actoral capitaneado por Mr. Bob de Niro.
Levinson, es quien nos conduce, esta vez, a la trastienda de la meca del cine y a su vertiginoso y descarnado mundo de poder, envidias y tranquilizantes vía oral.

Cartel en su versión de EEUU
Hablamos de Hollywood, ese mundo singular donde se ponen de manifiesto, y aunque uno no quiera, todas las miserias del ser humano. Hombres y mujeres que luchan por brillar con luz propia en un universo de cartón piedra.
Un mundo irreal donde la estética ha ganado por goleada a la ética más básica. Y donde todos ansían trincar su trozo de pastel, aunque la nata y el chocolate estén más rancios que un remake de “Cuéntame” para Eslovenia.

Keener & de Niro mano a mano
Un universo liderado por un ejercito de abogados, managers, inversores de bolsa, viejas glorias, nuevos ricos y un sin fin de almas sedientas de dinero y poder.
Es evidente que este no es un guión redondo, y entiendo que además sea una historia poco atractiva para aquellos espectadores poco interesados en husmear en las entretelas del mundillo cinematográfico del otro lado del charco, pero no por ello es una película a dejar pasar de largo.

Barry Levinson, sin ambages, nos muestra sus diez dedos
Levinson narra, sólo con buena intención, las peripecias por las que tiene que pasar un productor (de Niro) durante una semana infernal.
Nos muestra el día a día de un productor de la vieja escuela, que se enfrenta a los nuevos cambios en la industria y en su vida personal.
Estos siete días resumen y aglutinan parte de la crisis personal en la que se encuentra sumido su protagonista, y que abarcan desde la proyección privada (a modo de test de su última película), hasta su presentación oficial en Cannes.
“What just happened?” no es nada novedosa, ni brilla por su originalidad, pero se agradece comprobar la sorna, cinismo y humor con la que dos pesos pesados de Hollywood (de Niro y Levinson) analizan la “merienda de negros” en la que se ha convertido uno de los negocios más rentables del país más poderoso del mundo.
La idea de radiografiar, una vez más, la cara más desconocida de la meca del cine no aporta nada nuevo.

"The Player" de Robert Altman mostraba las lindezas y miserias del mundo de Hollywood
El mundo de Hollwood ha sido retratado en numerosas ocasiones y con mayor fortuna que la que nos ocupa, y al ver esta historia uno no puede evitar las odiosas comparaciones con obras de mayor éxito como “The bad and the beautiful” (Cautivos del mal) Vincente Minnelli 1952 o “The Player” (El juego de Hollywood) Robert Altman 1992.
Ambas, películas clave para desmontar el falso mito del viejo y nuevo Hollywood respectivamente.
Tampoco es que “What just happened?” sea una película de usar y tirar. Es una respetable historia repleta de inteligencia y mala leche por igual, y además por fin podemos ver en pantalla grande a un Robert de Niro sin hacer una mala imitación de sí mismo.
Estoy convencido que esta película satisfará a aquellos espectadores que se conformen con ver rostros, ya imprescindibles, de nuestro imaginario colectivo más reciente, y una trama sin demasiados recovecos. Y también convencido, de que no pasará el aprobado de los más exigentes que tengan en mente los clásicos antes mencionados.
Así pues, como siempre, lo mejor será ir a verla y sacar sus propias conclusiones.

Mr de Niro, según muchos, el mejor actor de todos los tiempos
Lo que está claro, y no podemos dejar pasar por alto, es que su director muestra un mundo que se desmorona poco a poco, y quizá uno piense que no sólo es esa fábrica de sueños la que se viene abajo.
Parece que estamos atravesando tiempos en los que el castillo de naipes se tambalea más que nunca, y en la banca no hay divisas suficientes para arreglar este desaguisado llamado crisis.
Bary Levinson y compañía, lanzan su personal grito de auxilio desde su trinchera de oropel y paredes de mentira, recordando al más despistado: agárrate que vienen curvas.
Entrada de los míticos estudios Paramount










