On focus | Weegee | El ojo de Manhattan

Erase una vez un tipo que tenía un nombre…un nombre desde su nacimiento quiero decir: Arthur Fellig, para este personaje la vida pasaba por ser la dureza del día a día.

Un día el señor Fellig (oriundo de Ucrania) pasó a llamarse Weegee, eliminando de la ecuación de su vida la posibilidad del fracaso. Forma parte de aquellos que ante la inmensidad de la estatua de la libertad que les recibe al llegar al nuevo mundo se da cuenta que al no tener ya nada más que perder tiene que demostrarlo todo.

Weegee vive en el Nueva York de principios del XX, de esa época del siglo en el que se vive atrapado entre dos guerras mundiales, con el fantasma de la  gran depresión a sus espaldas. La ciudad es ritmo, Manhattan se convierte en una pequeña isla donde viven millones de sueños americanos, se codean todas las comunidades y todas las clases sociales.

Weegee se viste siempre con ropa demasiado amplia, arrugada, llena de bolsillos y cremalleras. Entre sus dientes aprieta un puro que le puede acompañar más días que el techo bajo el que duerme. Algunos dicen que en algún lugar de su gabardina se reserva un habano entero y sin abrir por si llegara la ocasión especial.

Friega platos a la vez que vende caramelos al mismo tiempo que despacha muffins y café, toca el violín en un cine mudo, hornea pasteles en los bajos del Bowery, ayuda a un fotógrafo comercial y los fines de semana retrata a niños en Central Park.

Poco a poco este ritmo de vida termina convirtiendo en frenesí todo lo que hay alrededor de este fotógrafo. Transforma su coche en su oficina y vivienda, desde allí redacta las noticias de lo que fotografía. Instala una radio para oír los avisos de la policía y siempre llega antes que nadie al lugar del crimen, casi incluso antes de ser cometido. Además este personaje no duda en «rehacer» la escena para que parezca/sea más fotogénica colocando a los muertos o las pistolas en alguna postura más acorde con la elegancia y la estética.

Weegee está en la calle, es el ojo público. Está cerca de los suyos en las calles cambiantes, calles de asesinatos e incendios, calles que transitan las estrellas del espectáculo, calles llenas de personas que viven y duermen en ellas.

Weegee lo es todo, un retrato de un aventurero que retrata una época de aventuras cambiantes. Weegee era lo que son sus fotos. Sus fotos son para nosotros la época a la que pertenecen.

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