JuanEscorial 18:28 el 10 enero 2010 | 2 comentarios

En la fotografía todo es lo que parece, no lo que es.

La fotografía ha pretendido entrar en el mundo del arte de la mano de la pintura.

Se acabó un año, se acabaron roscones, regalos, loterías y nuevos propósitos que a fecha de hoy ya nos tienen que importar un pimiento. Y por un pimiento como los de Edward Weston ya me han visto a mi en un gimnasio.

Weston (1886-1958) empieza a hacer fotos con 16 años, alrededor de 1902 cuando la fotografía estaba definiéndose y se abría en muchos frentes (¿química, arte, periodismo, herramienta educativa?).

Este chico de Illinois empeñado en buscar algo en la fotografía y por ende en todo lo demás, resultó que además salió aventurero y buscando buscando se fue durante tres años al desierto, a México en 1923. Se cruza con mucha gente entre los que se encuentra están Frida Kalho y Diego Rivera. Según parece allí sus ideas se clarifican y decide que el pasado no le vale. Su nuevo purismo lo merece así que destruye casi todo su trabajo anterior, mayormente como retratista.

La fotografía, aquel invento científico del siglo XIX, se buscaba, se indagaba y no parecía tener una etiqueta clara. Pretendida por el arte, al que procuraba acercarse de la mano de la pintura ( por ejemplo:Oscar Reijlander: The two ways of life) y también de la mano de la experimentación de las vanguardias.

Edward Weston trabaja tras su éxodo mejicano en encontrar un punto de nitidez extrema, buscando la abstracción. Trabaja con una cámara de gran formato (grandotas, las de fuelle) cuyos negativos tienen un tamaño de 20,3 x 25,4 cm, que jamás ampliaba.

Los pimientos, las conchas, las alcachofas, o cuerpos desnudos son celosías, músculos que se retuercen o esculturas de mármol. Primeros planos que aíslan al sujeto de la realidad, expulsada al documentalismo, pero que no impiden identificar lo fotografiado, por lo tanto la experimentación abstracta expulsada también. Se empieza a intuir que de la mano de Weston nace una verdad: en fotografía todo es lo que parece, no lo que es.

Aislados en estos primeros planos las cualidades físicas se tornan metáforas. De este fotógrafo se dice que fotografiaba rocas como a personas y a personas como rocas.

Y un pimiento, un voluptuoso y seductor pimiento centra el culo de mal asiento en el que se había convertido la fotografía. Un pimiento llamado número 30 del que su retratista dijo: Es clásico y, como tal, perfecto. Es un pimiento, pero es más que un pimiento pues está completamente al margen de su contenido.

Y así con estas imágenes y a grandes rasgos la fotografía se convierte por fin en un arte moderno sin tener que deberle cuentas a nadie. Tendencia que duró más o menos hasta 1970-80. Hoy en día la fotografía “democratizada” está en la vida de cualquiera ¿cuantas cámaras os han dejado los reyes en casa? Y además el segundo libro electrónico más pirateado (ahora que se ponen de moda) tras el “Kamasutra” es un libro sobre Photoshop.

Edward Weston además conforma uno de los grupos fotográficos más importantes de la historia, el grupo F64. Pero de esto hablaremos otro día.

P.d: El pimiento número 30 acabó en una ensalada….  no somos nadie…

pepper

col

concha

dunas

shell_web

sf.weston08.jpg

sothebys_edward_weston_nude

tobillo


Comparte esta entrada...
  • Wikio
  • Meneame
  • Bitacoras.com
  • Facebook
  • Twitter
  • Tumblr
Churrigueresco me llaman   10/01/2010 19:23
Le debemos todo a un pimiento. Ni a Velázquez, ni a Basquiat, ni a Storaro, todo estaba oculto en un pimiento!!
Creo que Mr Chema Madoz ha comido muuuuuuuchos de estos.
Agia   12/01/2010 14:09
me encanta la foto de la hoja de col, como una falda con cola desplegada. Bonito artículo.
Para poder comentar esta entrada tienes que estar registrado e identificado. Te puedes identificar en la pestaña de la derecha.
correo electrónico
contraseña
permanecer conectado
Trendsplant 2.0
Twitter Feedburner Youtube Tuenti