JuanEscorial 12:22 el 18 agosto 2010 | Sin comentarios

Juergen Teller, ese alemán que estuvo al borde de convertirse en artesano de arcos de violín, pero una alergia que le asfixiaba en el interior del taller le obligo a dejar esas paredes. Finalmente hace casi veintiséis años, en 1984, estudia fotografía en Munich para dos años después al terminar, salir corriendo e instalarse en Londres, donde sigue residiendo en la actualidad.

Hablamos de nuevo de uno de los pocos fotógrafos que hoy en día parecen tener el derecho universal a hacer lo que le salga de los higadillos. Y lo hace a su manera, con su estilo, añadiendo valor a todo lo que toca.

Claro practicante de la provocación y el tocar las narices de la manera que pueda, este señor se ha desenvuelto fabulosamente bien. Transformado en uno de los portadores de la evolución de la fotografía de moda desde principios de los 90. Entre sus amigos y padrinos están Marc Jacobs y Vivienne Westwood, que es la señora con el pelo rojo que podreis ver en alguna de sus fotos al final del artículo.

Este señor acostumbra a retratarse así mismo en sus reportajes y editoriales de moda, habitualmente en bolingas. Una de sus series la “Louis XV” junto con Charlotte Rampling pasa a convertirse en una mezcla decadente del lujo que puede existir en esas prohibitivas suites de fastuosos hoteles. El caviar derramado por los testiculos de Teller, a cuatro patas sobre un piano de cola que toca Rampilng como si allí no pasara nada. La tensión de lo ridículo está presente, muy presente. A veces parece más un guiri borracho que un artista que expone en el MoMa.

Claro está es que si hemos llegado a pensar esto no es por casualidad, el fruto de su forma de trabajo está ahí bajo el ridículo y esa realidad sucia que todo lo envuelve. La técnica depurada de la que huye es para Teller es la mejor manera de ocultar la verdad, la pura fotografía que aspira conquistar.

Al parecer a Teller le gusta perder el control y jugar y jugar hasta encontrar lo que busca. A veces se cohibe y cerrado en banda no se lanza, algo que le ocurrió durante un seguimiento fotográfico a Nirvana en el 1991, en el que ni siquiera acabo un carrete. Cosas del destino, en ese mismo carrete fotografió a su padre, el cual se acabó suicidando como Cobain. Desde entonces Teller enseña los retratos de ambos juntos.

Al igual que con Terry Richardson en sus fotografías vemos a la elite mundial, famosos y famosillos viviendo la vida, en fiestas y guateques, con una fuerza de vouyerismo como ilustrado. Estas fotos, que además técnicamente chirrian con intención llenan esos huecos que las revistas del corazón ni huelen, terminando expuestas en salas como Alcalá 31 en Madrid. ¿El medio es el mensaje?¿el mensaje es el medio?¿la gallina o el huevo?

P.D: Se dice que entre Juergen Teller y Mario Testino hay una disputa oculta por coronarse como el descubridor de Kate Moss…ahí lo dejo…

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