Lo más hermoso de su trabajo, sin embargo, es la presencia constante de los recuerdos, ya que en todas sus obras nos muestra recuerdos auténticos, autobiográficos. Recuerdos y añoranzas de su infancia y adolescencia, objetos y sobretodo aquellos lugares en los que transcurrió su vida, a pesar de que a veces la autora quiera también rememorar vidas de otros, o hacernos reflexionar sobre la existencia silenciosa de los objetos, bien sea una puerta, una bañera o un colchón. Atrapa los recuerdos, el espacio que hay en ellos en una materia firme y resistente, como si quisiera retenerlos para siempre en el elemento creado.
Una de sus últimas intervenciones fue en la Tate Modern en Londres, en una de las salas del museo, la creadora situó 14.000 cubos blancos apilados de diversas maneras. Los cubos eran moldes de yeso sacados del interior de cajas de cartón. La idea era crear vestigios de espacio interior, moldes positivos de espacios negativos. Para mantener la condición de contenedores la artista reprodujo los moldes de yeso en polietileno traslúcido para dar un mayor sentido de interior. Lo interesante de esta obra radica en su propuesta de anti-monumento, convirtiendo una forma colapsada en paisaje, tal y como podemos observar en las ciudades.
Fotografías de la instalación.


Fotografías de algunas obras de la artista.










Trabajando en el interior de una casa (el resultado, la siguiente fotografía)



El trabajo de Whiteread, sutil y conceptual al mismo tiempo, introspectivo y personal, lleno de melancolía, concede una gran importancia a los materiales, especialmente al yeso, pero también a la madera, bronce, resina, hierro, goma y neopreno. Las cualidades de sus esculturas se multiplican por la presencia del detalle. Whiteread ha vaciado el espacio de los recuerdos y le ha dado consistencia sólida, tratando así de conceder permanencia a lo delicado e intangible.
Rachel Whiteread le da rostro y forma a lo que en principio no lo tiene ¿Qué mejor manera de capturar el vacío que moldearlo en un material sólido?
Uno de los comentarios que mejor define a la artista lo escribió la novelista A. M. Homes, “Si Rachel Whiteread pudiera tomarse unos litros de yeso o tirarse resina por la garganta, esperar a que seque y luego quitarse la piel como quien quita la cáscara de una naranja, tengo la sensación de que lo haría”
Después de observar su obra y poder comprender esa obsesión por materializar el espacio de las cosas, este comentario no nos sorprende lo más mínimo…
Saludos M|art|a B.









