Para muchos el arte contemporáneo africano es algo desconocido, anónimo y extraño, se tiende a pensar que el arte que se realiza en estos países está basado en la artesanía tradicional de sus pueblos ancestrales. Desde hace un tiempo se ha producido un gran cambio gracias a los avances en la comunicación, algo que ha provocado la dispersión y divulgación de todas las disciplinas artísticas a todos los lugares del mundo, destacan especialmente los artistas de la zona sur, como por ejemplo Zimbawe, Nigeria y Sudáfrica.
Artistas como George Lilanga, Chéri Samba, Willie Bester o Esther Mahlangu, están entre los artistas más conocidos y respetados de nuestro tiempo. Además de un enorme talento, estos artistas extraordinarios poseen una cosa en común, África. Artistas cuyo trabajo está representado hoy en los grandes museos, desde el Centro Georges Pompidou en Paris pasando por el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA).
Estos artistas contemporáneos se caracterizan por destacar y proponer un arte original e insólito, mezclan los nuevos conocimientos, discursos e iniciativas, pero sobretodo toman como referente una base firme y sólida, un continente lleno de cultura milenaria e histórica.
George Lilanga, (Tanzania) pertenecía a la cultura Makonde, de gran tradición escultórica.Escultor y pintor, en su obra se materializa la cosmovisión y la mitología Makonde, presente en las danzas Mapiko ejecutadas por infinidad de Shetanis (espíritus representativos de lo bueno y lo malo).
Para otros artistas Makonde más tradicionales, Lilanga se alejó e incluso traicionó los principios básicos de la escultura heredada de los antiguos maestros, cubriendo la nobleza, el ébano, con pinturas acrílicas de vivos colores.




Chéri Samba, es uno de los más famosos artistas africanos del arte contemporáneo, algunas de sus obras se encuentran en la prestigiosa colección de la Tate de Londres o en el MoMA de Nueva York, sus obras son irónicas y transmiten altas dosis de realismo de la vida en África y en el mundo moderno, estas en su mayoría suelen estar acompañadas de textos en francés y lingala, lengua bantú hablada en el noroeste de la República Democrática del Congo.




Willie Bester, vive y trabaja en Kuilsriver, Cape Town, Sudáfrica. Artista autodidacta sudafricano, luchó con su arte hasta la época de la democracia contra los horrores del Apartheid y sigue denunciando la pobreza, la violencia y las injusticias heredadas de esa época anterior que siguen sin resolverse en su país.
Mantiene vivo el recuerdo de la opresión, no para entristecer a la gente sino para mantener a la gente despierta.
Las esculturas de metal (con chatarra reciclada) y la pintura son sus dos lenguajes de predilección y conforman su obra de una gran potencia visual.




Esther Mahlangu, artista sudafricana. El toque artístico de Mahlangu surgió cuando, en la pubertad, se sometió a la práctica Ndebele. Esta técnica tradicional, principalmente se utiliza en la pintura mural, implicaba en principio una casa hecha completamente de estiércol, antes de diseñar las paredes con dibujos hechos con arcilla de colores. El uso de pinturas modernas fue introduciéndose junto a las formas geométricas que llegarían a definir posteriormente este arte. Fueron estas influencias las que sirvieron más tarde de inspiración para sus trabajos posteriores.
En su obra, Mahlangu representa lo ordinario, objetos cotidianos en abstracto, dibuja a mano alzada sin medición previa o bocetos, y el uso de plumas y ramitas como paquete de pinceles, a la manera antigua. Ha puesto sus adaptaciones de los distintivos diseños geométricos de colores Ndebele en todo, desde coches a aviones, un ejemplo es en 1991 cuando fue invitada a pintar un prototipo del modelo BMW 525i.





En escultura dos artistas senegaleses expresan una voluntad común de cambiar las formas y los espacios. Seni Awa Camara y Cheikh Diouf. La primera, una alfarera procedente de la región de Casamance cuyas esculturas en terracota suscitan interés internacional desde hace muchos años. El director de cine Fernando Trueba ha realizado un documental sobre su trabajo en Los hijos de Seni. El carácter personal y original de sus esculturas en arcilla evocan figuras maternales, animales, escenas de la vida cotidiana, personajes fantasmagóricos y realistas.
El segundo es un escultor cuyas obras moldeadas merecen especial atención. Sus esculturas de talla humana tienen unos ademanes inspirados en la vida cotidiana. Este arte rechaza los límites formales. Despoja y carga a la vez los cuerpos. Los bustos de sus personajes se construyen como un esqueleto a partir de barras y fibras metálicas. En cambio, la parte superior se concentra con un material rojizo principalmente hecho de fibras y de tierra mezclada.




Aprovechando el mundial, ahora que África está de moda, pretendo que este artículo sea una pequeña muestra y descripción de algunos de los artistas contemporáneos, creadores, que proceden de una de las regiones más desconocidas del mundo en lo que al arte (sobretodo contemporáneo) se refiere.
Saludos, M|art|a B.









