
Cuando en 1971 Clint Eastwood se lanzó a dirigir su primera película, “Escalofrio en la noche”, ni él ni nadie daban un duro por su nueva carrera como director en ciernes.
Ya no era ningún chaval, contaba con 41 años y casi 30 títulos como actor a sus espaldas, así que estaba más cerca de ser un zorro viejo con olfato, que un pardillo con ganas de ser el chico listo de la clase.









