
Hasta hace muy poquito tiempo Josep Branguñí era un tipo casi olvidado por la historia. Hemos visto algunas de sus fotos rellenando exposiciones familiares, de fines de semana, complementando otros archivos o asuntos. Unos 100 años después de reveladas estas fotografías demuestran que tienen mucho que decir de la primera mitad del siglo XX y sinceramente creo que también dicen mucho de nosotros mismos, de los de hoy, de los que leemos esto. Ahora conocemos a un Brangulí cuyas fotos no son empleadas por algún listillo para defender lo que piensa sobre sus pies y el aceite de ricino. Ahora conocemos a un Brangulí con una obra fotográfica que asusta por su extensión y por su necesidad de documentar y divulgar todos aquellos cambios y modernidades a las que se aferraba nuestro país.

















